Por Mariano Moreno Requena
El pasado 9 de mayo y en la Fundación ANSE, Pedro García Moreno, director de la Asociación de Naturalistas del Sureste, participó en las charlas Un mundo por descubrir para acercarnos al proceso de recuperación de las Salinas de Marchamalo (cerca de Cabo de Palos) que ha dirigido esta asociación desde 2019, cuando logró la concesión de 8 hectáreas del dominio público marítimo terrestre por parte de la CARM y compró 7.000 metros cuadrados con el fin de mejorar la biodiversidad de este espacio natural protegido.
Todo un sueño de Pedro y otros naturalistas de ANSE: primero, preservar de la amenaza del ladrillo esta zona natural protegida –eran conocidas en el siglo XIII como Salinas de la Calzada– que, una vez abandonada la actividad salinera en la década de los 80, tuvo varios intentos de recalificación para urbanizar. Y, segundo, activar de nuevo la producción de sal, recuperar el patrimonio cultural ligado a las salinas y contribuir al desarrollo social y económico de la zona. En 2022, ANSE sumó 4.000 metros cuadrados y dos viejas naves industriales de las salinas, de manera que en septiembre de 2024 de nuevo se comenzó a recoger sal de las charcas. A ello se suma la restauración de las infraestructuras salineras, mediante la reconstrucción de canales con piedra, compuertas, limpieza de lodos en las charcas y reconstrucción del molino y otros edificios que están sirviendo, además de como almacenes, como centro de interpretación y educación ambiental por donde ya han pasado centros escolares y visitantes de las zonas turísticas cercanas. Además, se han conseguido adaptar las infraestructuras de una de las naves para la producción de ostras, con el fin de reintroducirlas en el Mar Menor para que ayuden al filtrado y depuración de sus aguas. Ni que decir tiene que, las Salinas de Marchamalo constituye también un ecosistema con gran riqueza de biodiversidad (flora endémica, aves acuáticas residentes y migratorias, así como fauna diversa) que acrecienta su valor indudable.
Y también, toda una pesadilla pues, como nos contó Pedro García en su charla, no ha sido nada fácil dar los pasos oportunos –legislación muy compleja y dependiente de tres administraciones diferentes, lo que ha ralentizado cualquier gestión que se ha tenido que dar; intereses muy diferentes que a veces han puesto trabas a los trabajos de regeneración de las salinas; críticas de quienes no se habían informado oportunamente de lo que pretendía ANSE; etc.– y, especialmente, porque ha sido un empeño en recuperar el patrimonio cultural, etnográfico y natural murciano que, pese a estar protegido por hasta cinco figuras legales de protección y un Plan de Gestión Integral, ha estado a punto de desaparecer.
Justo un día antes de la charla, la Fundación Hispania Nostra daba a conocer que se otorgaba a la Fundación ANSE el prestigioso Premio de Buenas Prácticas en Patrimonio Cultural y Natural 2025 por “defender, promocionar, acrecentar y difundir el patrimonio cultural y natural español, contando con la participación de la sociedad civil” en este proyecto. Nos congratulamos de ello porque este reconocimiento es un magnífico respaldo para el llamado Proyecto RESALAR, toda una labor intensa, difícil pero ilusionante y esperanzada que está desarrollando nuestra asociación desde hace años y que, desde aquí, te animamos a conocer en futuras visitas que se organicen.
De momento, la producción de sal, que ha sido considerable en los últimos meses, aún espera los permisos oportunos para que pueda ser comercializada por la Fundación ANSE y así obtener fondos para mantener y desarrollar el Proyecto. Los que conocemos a Pedro García sabemos que su mente no descansa y, así, terminó su intervención aludiendo a otros y muy interesantes recursos que pueden aportar las Salinas de Marchamalo para que puedan ser “una referencia ejemplar para el futuro”.

Casualmente pertenezco a Anse y a Hispania Nostra, así que orgullosa por ambas partes
Años y años viendo como cada año se deterioraban las abandonadas Salinas en la entrada de La Manga , por suerte Pedro al frente de ANSE ha tenido la tenacidad de salvarlas y dar Esperanza a el entorno del Mar Menor.