La primera generación de tortugas marinas de Calblanque ya nada libre

Esta mañana, las restantes 11 tortugas de las 21 nacidas en septiembre de 2019 en la playa de Cala Arturo, dentro del Parque Regional de Calblanque, Monte de Las Cenizas y Peña del Águila (Cartagena. Región de Murcia), han sido liberadas tras 1 año en cautividad ganando peso para aumentar sus posibilidades de supervivencia en la Naturaleza.

Para ANSE, no podía haber mejor premio a varias décadas de denuncia primero y trabajo después, para evitar la destrucción de Calblanque por desarrollos urbanísticos en su día, y regular el uso público más recientemente, para favorecer la conservación y recuperación de la biodiversidad, y de especies que estaban muy cerca, pero que muchas personas jamás pensaron que llegarían a criar tan pronto, como ha ocurrido con la Tortuga boba (Caretta caretta), con la que también se venía trabajando en diferentes proyectos desde la década de los años 80.

La primera puesta conocida de tortuga boba (Caretta caretta) en tiempos recientes en la Región de Murcia, terminaba así con 21 hermanos (todos machos) de 1 año de edad nadando libres frente a las costas del Sureste de la Península Ibérica, aunque 6 de ellos equipados con sistemas de seguimiento por satélite para conocer su supervivencia y desplazamientos: 3 de los emisores han sido financiados por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, y otros 3 por ANSE, con la colaboración de la Universidad Politécnica de Valencia para la recepción de los datos de satélite. Los animales se marcaron el día de ayer en las instalaciones del Oceanografic en Valencia.

La Asociación de Naturalistas del Sureste tiene previsto informar a los participantes en el seguimiento de la anidación de tortugas marinas en las playas de la Región de Murcia y colaboradores de la Red de Voluntariado de Tortugas Marinas durante los próximos meses sobre los desplazamientos de las tortugas equipadas con radioemisores. ANSE promoverá a través de su web el apoyo económico al proyecto de seguimiento mediante marcas de satélite para cubrir los aproximadamente 4.500 € de coste del programa.

La información recopilada hasta el momento mediante el seguimiento de satélite de tortugas juveniles mantenidas en cautividad durante el año posterior a su nacimiento, y liberadas en diferentes playas de la Comunidad Valenciana principalmente, ha mostrado que la dispersión de estos animales es muy diversa. Aunque algunos animales permanecen en aguas del Sureste de la Península Ibérica, alejadas de la costa, otras han realizado largos desplazamientos que les han llevado a las costas de Marruecos. El seguimiento de un mayor número de ejemplares durante este y próximos años, podría aclarar si existen áreas preferentes para la dispersión de estas tortugas jóvenes, y si coinciden o no con las áreas de distribución de tortugas subadultas en el Mediterráneo Occidental.

Tortuga boba equipada con emisor de satélite liberada en las playas de Calblanque ©V.García-ANSE

En la liberación de esta mañana ha participado personal del Centro de Recuperación de Fauna del Valle, técnicos de la Dirección General del Medio Natural y Agentes Medioambientales, técnicos y voluntarios de ANSE, de la Asociación Calblanque, de la AA.VV Las Cobaticas-Las Jordanas, de Procabo, e incluso un grupo de escolares, que han sido testigos del histórico acontecimiento natural a lo largo de sucesivos turnos de suelta  para cumplir con la normativa sobre Covid-19.

Aunque algunas de las tortugas han tardado un poco en orientarse y alejarse de la orilla, e incluso una de ellas ha vuelto y ha sido encaminada de nuevo al mar, la mayoría se han dirigido pronto mar adentro para ganar profundidad, y alejarse de la costa, seguramente en muy diversas direcciones.

A lo largo de la mañana, y a pocas millas de las playas de Calblanque, 3 o 4 barcos arrastraban jaulas de acuicultura mientras se reparan algunas de sus instalaciones costeras, un palangrero navegaba en tránsito, y algunos barcos pesqueros deportivos y artesanales se observaban en el horizonte, mientras pequeños fragmentos plásticos salpicaban la playa de Cala Arturo y algunos flotaban en superficie. 

Esperemos que las pequeñas tortugas sean capaces de librarse de las diferentes amenazas, principalmente de origen humano (anzuelos, redes, basuras marinas, barcos…), que ahora se encontraran en las aguas desprotegidas del Mediterráneo Occidental, y dentro de unos años vuelvan a nuestras costas para encontrar pareja y contribuir a que la tortuga boba consolide una población reproductora en las costas mediterráneas españolas, consolidándose en Calblanque y La Manga de manera definitiva. 

Ojalá que en los próximos años el número de puestas se incremente poco a poco, y sea posible dejar libres a un creciente número de tortuguitas inmediatamente después de su nacimiento, sin necesidad de llevar a todas ellas a cautividad para intentar incrementar artificialmente su supervivencia. 

Quien sabe si, en un futuro, seremos capaces de eliminar también algunas de las amenazas ahora existentes, y de las que se proyectan en algunos puntos de nuestra costa para el futuro, y soñar en la vuelta de otras especies que habitaron las costas de Calblanque y de la Región hasta casi la mitad del S.XX, como la foca monje. También parecía un sueño la reproducción de la tortuga boba…

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