“RemediOS-2: Diseño y evaluación de estrategias para el desarrollo de la acuicultura de restauración de la ostra plana del Mar Menor” es el proyecto que nos presentó Neus Ibarra González, ambientóloga y técnica de ANSE, el pasado 13 de marzo en la Fundación ANSE. Se trata de una interesante y práctica iniciativa para recuperar la ostra plana (Ostrea edulis) en el Mar Menor, un molusco bivalvo muy abundante en la laguna hace décadas que actualmente se ha visto muy mermado y que funciona como un potente filtro natural, pues se alimenta de los nutrientes que se acumulan en exceso en el Mar Menor.
Si el agua de la laguna está equilibrada, es decir, si los niveles de nitrógeno y fósforo son normales, las algas se alimentan de ellos y consumen niveles aceptables de oxígeno del agua, por lo que hay oxígeno para el resto de seres vivos de la laguna. Pero si, debido a los desagües no tratados y los restos de fertilizantes artificiales de la agricultura del entorno que llegan a la laguna, el nitrógeno y el fósforo se acumulan en exceso, las algas empiezan a consumir enormes cantidades de estos productos y de oxígeno del agua, se multiplican enormemente y el agua de la laguna se queda sin oxígeno para el resto de sus seres vivos.
A partir de este enorme problema que acosa reiteradamente a nuestro Mar Menor, la ciencia aporta posibles soluciones entre las que se encuentran las llamadas SbN (soluciones basadas en la propia naturaleza) y, en concreto en este caso, la que ha desarrollado ANSE, junto al Instituto Español de Oceanografía, la Consejería de Medio Ambiente de la Región de Murcia, la Fundación Estrella de Levante y la colaboración de la Fundación Biodiversidad (MITECO-Pleamar): realizar cultivos de la ostra plana en diferentes lugares de la laguna para la “bioextracción” de nutrientes y el filtrado del agua. Se calcula que, en menos de 30 días, una población adecuada de ostras planas podrían filtrar el agua de toda la laguna, lo que convierte a este brillante proyecto en algo imprescindible y prioritario para la regenación del Mar Menor.

Un proyecto que, además, se sustenta en el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas (2021-2030), establecido por la ONU para prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas de todos los continentes y océanos del mundo, como destacó Neus en su esclarecedora charla.
Neus Ibarra, experta en proyectos de restauración de hábitats que trabaja en diversos proyectos de restauración ambiental de ANSE, explicó de manera muy gráfica el proceso de filtrado de nutrientes de la “sopa verde” o eutrofización del mar que realizan las ostras planas y cómo emiten luego sus heces que son aprovechadas por microorganismos asociados en el fondo marino, liberando también nitrógeno gaseoso. Se centró en el ciclo de la vida de la Ostrea edulis y destacó que los arrecifes de ostras en el mundo son los hábitats marinos más amenazados.
Y a continuación, desarrolló el proceso de restauración de la ostra plana en el Mar Menor que está llevando a cabo ANSE mediante la instalación de arrecifes artificiales a partir de bloques sumergidos –a modo de ladrillos huecos fabricados a partir de sedimentos del propio mar que con el tiempo acaban descomponiéndose– o de recipientes o cestos cilíndricos en los que se hace un seguimiento muy controlado por los técnicos del IEO y ANSE. A ello se suma una iniciativa todavía más atractiva, si cabe: la “jardinería de ostras”, una actividad divulgativa en la que han participado familias con sus hijos durante seis meses realizando un seguimiento de la cantidad creciente de agua que las ostras cultivadas en esos cestos han filtrado. De los iniciales 28.000 litros durante el primer mes a los más de 250.000 litros al sexto mes. Una semilla de ostra pasa de los 20 mm a los 9 cm en su fase adulta en 24 meses, destacó Neus, resaltando su potencial bioextractor natural que es analizado por los científicos, además de establecer el nitrógeno que extraen, el carbono que fijan y los contaminantes que retiran del agua.
No sé a vosotros, pero a mí todo esto me parece sorprendente: un procedimiento natural que incrementa la claridad del agua (desnitrifica, fija los sedimentos, retira contaminantes…), que mejora la biodiversidad del entorno marino, que incrementa la población de ostra, de lo que se puede beneficiar la pesquería de la zona y que, finalmente, aporta un indudable valor cultural e histórico para las comunidades costeras.
La posibilidad de una ampliación del estudio a un “RemediOS-3”, en el que se hiciera un oportuno seguimiento de los arrecifes creados, del crecimiento adecuado de la cantidad de ostras planas y del posible aprovechamiento pesquero que aportara beneficios económicos a la zona, depende del apoyo del Observatorio del Mar Menor y de las decisiones políticas que, además, deben trabajar por la protección efectiva de los espacios húmedos y el entorno del propio Mar Menor, como bien subrayó Neus Ibarra para terminar su interesante exposición.
Y no dejéis de asistir a la próxima charla del ciclo Un mundo por descubrir a cargo del montañero, viajero y amante de la naturaleza Ángel Ortiz, que nos hablará de su “Travesía del Himalaya al Karakorum y al Hindukush (Pakistán)” el próximo 10 de abril en la Fundación ANSE.
Por Mariano Moreno Requena
