El velero Else recorre 433 millas náuticas en su primer viaje a Baleares con ANSE.

El viaje se realizó entre los días 17 y 26 de septiembre, y tuvo como finalidad el desarrollo de acciones dentro del proyecto Resalar y la conmemoración del 50 Aniversario de ANSE.

El velero Else partió del Mar Menor a las 10 h del día 17 de septiembre, en la primera apertura del puente del Estacio rumbo a Altea. A la altura del Polígono de Acuicultura de San Pedro del Pinatar encontramos algo más de media docena de grandes atunes rojos en putrefacción en un área reducida de la parte exterior de las granjas, confirmando la magnitud de un problema que se ha prolongado a lo largo de los meses de agosto y septiembre, arrojando a las playas del litoral Este de la Región de Murcia y parte del Sur de Alicante decenas de atunes muertos, lo que nos ha llevado a presentar sendas denuncias, junto a WWF, ante el Ministerio y Comunidad Autónoma pidiendo una investigación sobre el origen y las causas de estas muertes.

La navegación hasta Altea se desarrolló sin incidentes, destacando un par de grandes bandos de paíño mediterráneo de más de 100 ejemplares alimentándose cerca de las granjas de acuicultura, y otro de cerca de 150 pardelas, la mayoría cenicientas, con un pequeño porcentaje de pardelas baleares, alimentándose de pequeños peces pelágicos aprovechando el ataque, aparentemente, de pequeños túnidos que los empujaban a superficie. A la caída de la tarde navegábamos muy próximos a los magníficos acantilados de la Sierra Gelada, y su imponente cascada de aguas residuales depuradas que aún hoy se vierten al Mediterráneo, llegando a puerto a las 20:00.

El día 18 partimos a las 7:00 rumbo a San Antoni, con mar de fondo del SW, algo molesta. Durante la navegación tan solo destacó la aproximación de un par de grupos de delfines listados, que desaparecieron rápidamente entre las olas.

A la llegada a Ibiza nos esperaba el director de las Salinas de Ibiza, propiedad de Salinera Española S.A., al igual que las de San Pedro del Pinatar, cuyo director nos acompañó durante la navegación desde Altea. Esa misma tarde se procedió a la firma de sendos convenios de colaboración con la empresa con sede en las Islas Baleares, uno para el asesoramiento de la producción de sal en las Salinas de Marchamalo, y otro para la restauración y uso del molino de La Calcetera, uno de los dos aún supervivientes en las Salinas de San Pedro del Pinatar.

El día 19 partimos poco antes del amanecer hacia Mallorca. Durante la primera etapa realizamos una navegación costera, recorriendo la abrupta costa acantilada del norte de Ibiza, con mar en calma y cielo despejado, y tan solo con algún pequeño pesquero artesanal y apenas barcos turísticos. En los islotes próximos a los acantilados avistamos una pequeña colonia de halcones de Eleonora.

Al final de la mañana nos encontramos con el magnífico velero escuela Frederic Chopin, mientras desplegaba velas al norte de Ibiza, y con un pequeño grupo de delfines comunes, y enfilamos a continuación hacia el Norte, para atravesar el canal entre ambas islas durante una prologada travesía en la que sufrimos una fuerte tormenta de viento y lluvia que puso a prueba las buenas condiciones para la navegación con mal tiempo del velero Else, que por momentos se detenía ante la fuerza de las olas, y era lavado por continuos rociones. La calma llegó ya tras la caída de la tarde, cuando nos encontrábamos ya próximos a Andratx, y protegidos por la Isla de Mallorca, con la tranquilidad de que nuestro viejo barco navegó seguro ante un tiempo muy distinto al de las previsiones meteorológicas.

Las tormentas se dejaron notar también de madrugada, ya en puerto, con lluvia fuerte y gran aparato eléctrico, que se hizo notar aún con más fuerza en la ciudad de Palma y otras zonas de la isla.

Los días 20 a 23 el tiempo fue revuelto en Mallorca, e impidió la realización de un recorrido por el litoral de la sierra de La Tramontana y la Isla de Dragonera, debiendo trasladarnos desde Andratx a Santa Ponsa ante la falta de atraque. A pesar de las fechas, los puertos de Mallorca están repletos de grandes barcos de recreo, siendo muy complicado encontrar amarres, que además son muy caros. Fondear con mala mar y tormentas tampoco era una buena opción para nuestro barco.

El día 20 participamos en una reunión del denominado Grupo 30×30, para la conservación del medio marino. Representantes de más de una docena de entidades de diferentes regiones debatimos sobre las líneas estratégicas para avanzar en la mejora de la conservación de las áreas marinas protegidas de las costas españolas, principalmente del área mediterránea, y de diferentes propuestas a dirigir a las administraciones.

En la tarde del día 21 celebramos una mesa redonda junto al Grupo Balear de Ornitología y Defensa de la Naturaleza (GOB), que también cumple su 50 aniversario. Tanto ANSE como el GOB presentan trayectorias muy parecidas desde su fundación, y constituyen las organizaciones más activas en la defensa y conservación de la biodiversidad en las costas mediterráneas españolas durante el último medio siglo.

Durante la estancia en Mallorca visitamos las salinas de Es Trenc y Ses Salines. En las primeras realizamos un recorrido acompañados por uno de los guías y contemplamos la extracción de flor de sal, que se realiza en unas 600 pequeñas charcas cristalizadoras, uno de los mayores valores de estas instalaciones junto a las visitas turísticas que en 2022 llegaron a unos 20.000 personas.

El día 23 visitamos la finca de La Trapa, en el Sur de la Sierra de La Tramontana. Adquirida por el GOB en 1980, y con 81 has de superficie, constituye una de las primeras iniciativas de protección del territorio y custodia desarrollada por una organización de defensa de la naturaleza en España. Miquel, voluntario y trabajador incansable, nos enseñó algunos de sus valores culturales más significativos, incluidos algunos de los muros de piedra seca restaurados por sus propias manos y las de muchos voluntarios recientemente, mientras transitaban numerosos excursionistas de diferentes nacionalidades que recorren un sendero de excepcionales vistas sobre la costa próxima y la isla de Dragonera. De las mismas vistas disfrutan cuervos, águilas calzadas y buitres negros y leonados, entre otras especies que avistamos durante la visita.

El regreso a la península se inició a las 6 de la madrugada del día 24, cuando partimos del puerto de Santa Ponsa, al SW de Mallorca, rumbo a Ibiza, y desde aquí hasta el puerto de Denia, aprovechando el muy buen estado de la mar después de algunos días de fuerte viento. A la llegada a Ibiza, tuvimos un breve acompañamiento de un pequeño grupo de delfines mulares, y ya de noche nos acompañaron veloces un grupito de delfines comunes. En las navegaciones más próximas a costa era fácil el avistamiento de pardelas cenicientas con su vuelo característico, sin esfuerzo, casi rozando la superficie sin apenas batir las alas.

Tras un breve descanso, después de nuestra arribada a las 02:00, el barco partió a las 07:45 h con rumbo sur, costeando hasta llegar al puerto Villa de San Pedro a las 21:30 h. En la primera parte de la navegación pasamos muy cerca de tramos de grandes acantilados en los Cabos de San Antonio y de La Nao, con algunos paisajes de gran belleza, que sobreviven a duras penas ante el avance de las millas de viviendas y urbanizaciones que siguen acorralando las montañas costeras, en un tramo salpicado de puertos deportivos donde proliferan yates cada vez más grandes y modernos, aunque la mayoría de la navegación la hicimos en solitario.

La última etapa transcurrió entre San Pedro de Pinatar y Cartagena, con el obligado saludo entre medias a los anilladores de ANSE que trabajan estos días en Isla Grosa, estudiando el paso migratorio de paseriformes hacia sus zonas de invernada en África. Desde la salida de San Pedro al amanecer hasta Cabo de Palos tuvimos una molesta mar de fondo, y después una mañana de tiempo y mar espléndidos. La casualidad quiso que nos encontrásemos con un grupo de investigadores de la Universidad de Murcia que salían del agua en la Isla de Escombreras, donde habían realizado una inmersión de seguimiento de corales;  fue una agradable bienvenida a Cartagena, donde arribamos a las 13 h sin ningún incidente destacable tras una larga travesía.

El proyecto RESALAR tiene el objetivo de regenerar espacios del litoral del Mar Menor y su biodiversidad para reducir los impactos de las actividades humanas, fortalecer la resiliencia del litoral frente al cambio climático y mejorar e incrementar los servicios ecosistémicos que proveen a la sociedad. Este proyecto, que coordina la Fundación ANSE, y en el que participan la Asociación de Naturalistas del Sureste, WWF-España y el Instituto Español de Oceanografía, Centro Nacional de la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IEO-CSIC), cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU y se encuentra vinculado al Marco de Actuaciones Prioritarias para la recuperación del Mar Menor del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

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1 comentario en «El velero Else recorre 433 millas náuticas en su primer viaje a Baleares con ANSE.»

  1. Interesante recorrido de la Else! Una embajada flotante del Levante antes las demás asociaciones ambientalistas del Mediterraneo

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