Delfines y acuicultura en el Sureste ibérico

NOTA DE PRENSA DE ANSE: 28 de diciembre de 2009.
ANSE ESTUDIA LA INTERACCIÓN DE DELFINES Y ACUICULTURA EN LAS COSTAS DEL SURESTE DE ESPAÑA.

El proyecto, que cuenta con la financiación de la Fundación Biodiversidad, se desarrollará hasta junio de 2011 en el litoral comprendido entre Garrucha y Santa Pola, incluyendo toda la costa de la Región de Murcia, y tiene como objetivo conocer el uso que las manadas de delfines mulares hacen de las granjas de acuicultura que se sitúan en diferentes municipios costeros.

Las principales líneas de trabajo del proyecto incluyen la colocación de hidrófonos en cuatro granjas de las provincias de Almería, Murcia y Alicante, que permitirán registrar la presencia de delfines a lo largo de todo un año, y el desarrollo de 6 campañas de avistamiento en la mar a bordo del velero Else, para seguimiento de los animales y fotoidentificación. Precisamente, en estos días el barco de ANSE recorre las costas comprendidas entre Cabo de Palos y Santa Pola en busca de delfines.

Tanto la Asociación de Naturalistas del Sureste como otras entidades vienen documentando a lo largo de los últimos años numerosos casos de utilización del entorno de las granjas de cultivos marinos como zonas de alimentación de pequeños grupos de delfines mulares. Paralelamente, ANSE ha elaborado un primer catálogo provisional de la especie en las costas de la Región de Murcia, que identifica de momento a más de medio centenar de ejemplares, tan solo parte de la población que habita estas aguas.

Las costas del Sureste de España cuentan con poblaciones estables de delfines mulares, que han permitido declarar la mayor parte del litoral sur de la Región de Murcia como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) para esta especie, considerada “Vulnerable” a escala nacional.

ANSE espera que la información obtenida con este trabajo permita contar con un censo y catálogo actualizado de las poblaciones de delfines mulares de las costas del Sureste de España, y contribuya a establecer medidas de gestión y conservación que hagan compatible la actividad acuícola con la protección de las manadas de delfines mulares.

El proyecto cuenta con la colaboración de la Asociación Alnitak, y aún está pendiente la de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.

El caso de aguileño, el delfín que decidió vivir con los hombres.

En estos días se cumple un año desde que una empresa de acuicultura de Águilas y el Servicio de Pesca y Acuicultura de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia se pusieron en contacto con ANSE para buscar una solución a la incomoda presencia de un macho adulto de delfín mular en una granja de dorada y lubina próxima a la ciudad aguileña.

El delfín convivió durante más de medio año con los buzos profesionales de la granja, “jugando” habitualmente con ellos y acompañándoles en sus inmersiones. El animal alteró su comportamiento hasta tal punto que, aparentemente, apenas tenía relación con la manada de delfines mulares que habita la zona, y que visita periódicamente las granjas. Lo que al principio fue una atracción, dado el comportamiento más parecido a un animal de delfinario que a uno libre, terminó convirtiéndose en un trabajo inseguro, dado el tamaño y corpulencia del animal.

A comienzos de 2009 dos buzos de ANSE se sumergieron en varias ocasiones con los trabajadores de la granja para comprobar el comportamiento del delfín y buscar una solución para evitar los juegos, cada vez más peligrosos, mientras los buceadores revisaban las jaulas.

Después de varias semanas evitando el contacto con el animal, “aguileño” desapareció de la granja para unirse a una manada de mulares, regresando nuevamente a la granja con marcas muy evidentes de ataque por parte de otros delfines.

Varias semanas más tarde, repuesto aparentemente de sus heridas gracias a la comida que él mismo capturaba en el entorno de la granja, y no encontrando ya “contacto” con los buzos, “aguileño” desapareció de la zona sin que hasta el momento haya regresado, o al menos no parece encontrarse entre los animales que muy habitualmente frecuentan la granja que le sirvió de refugio durante tantos meses.

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