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RESERVAS
PARA LA TORTUGA MORA |
La
constitución de una red de Reservas Privadas para la tortuga era una de
las más importantes metas del Proyecto Testudo, y no hubo que esperar
mucho tiempo para comenzar a tener resultados. La primera reserva para
la especie se creó en las montañas prelitorales de Águilas a mediados
de los 90, gracias al acuerdo con una particular, y supuso la protección
de 60 has. de estepa con una interesante población de tortuga mora.
La
Asociación siguió trabajando paralelamente durante 2 años para localizar
una zona con poblaciones silvestres de tortuga mora y crear otra Reserva
gracias a los donativos realizados por numerosos particulares desde casi
todo la geografía española, y también de otros países de Europa. Sin embargo,
la más interesante de las fincas localizadas seria adquirida finalmente
por otra organización gracias a una ayuda procedente de Alemania. ANSE
dedicó entonces sus mayores esfuerzos en solucionar uno de los más graves
problemas para las tortugas; ¿qué hacer con las que existen en cautividad?.
La Reserva
natural de Malcamino constituye un lugar idóneo para la reintroducción
de la tortuga mora
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En
mayo de 1996 la Asociación adquiría, por fin, su propia Reserva para
la Tortuga mora, una finca de poco menos de 50 has. en las sierras
prelitorales de Mazarrón, donde poder realizar la reintroducción en
la naturaleza de tortugas procedentes de cautividad. Tanto la Reserva
como sus rededores carecían, al parecer, de poblaciones de tortugas.
Esto es una gran ventaja a la hora de la reintroducción porque asegura
la ausencia de interferencias con poblaciones locales. Además, gran
parte de la sierra es monte público, lo que facilita la realización
de un proyecto mucho mayor que la extensión de la finca propiedad
de ANSE. |
La
Reserva de Malcamino se encuentra en el extremo occidental de las sierras
prelitorales de Mazarrón, en el entorno de la Sierra de los Cucos. El
terreno es abrupto, aunque hay zonas, sobre todo en la parte inferior
mas o menos llanas. La altitud oscila entre los 225 y los 592 m. Su geología
constituye una mezcla de materiales metamórficos calizos (mármoles) y
silíceos (filitas), y se caracteriza con una morfología de laderas suaves
constituidas por los materiales silíceos, sobre las que resaltan pequeños
"castillos" de mármol, de roca desnuda y que forman cantiles de algunos
metros de altura. Las laderas más expuestas a la radiación (S y W) están
cubiertas de un matorral mixto de albaida y esparto, con importancia similar.
En las laderas mas protegidas, en cambio, domina claramente el romero,
con cobertura cercana al 100%, y muchos ejemplares sobrepasan el metro
y medio. La albaida también está presente en estos matorrales, pero con
una importancia proporcional menor, aunque con mayor desarrollo vertical.
Junto a las especies dominantes, en mucha menor densidad, aparecen algunas
especies singulares y destacadas. Pequeños grupos de enebros crecen en
las áreas más umbrías. En los bordes de las líneas de drenaje aparecen
algunos lentiscos, y algún palmito. En los cantiles crecen varios ejemplares
de acebuche con buen desarrollo (2-3 m), y ha sido localizada una pequeña
población de la rara planta iberoafricana Caralluma europaea. En las ramblas
prosperan baladres, aunque con una densidad discreta. La Reserva cuenta
ya con 100 has. de extensión, y será ampliada en breve hasta las 120 has.,
favoreciendo no solo a la tortuga mora, sino también a otras especies
animales como el búho real o la cada vez más escasa Águila perdicera,
que utiliza la zona como cazadero. Collalbas negras, alcaudones, abejarucos,
golondrinas dáuricas, oropéndolas, cogujadas y cucos son algunas de las
muchas aves que pueden observarse con facilidad en la zona. En estos tres
últimos años la Asociación ha liberado en la Reserva más de 200 tortugas
entregadas por particulares, que proceden del área de distribución de
Murcia.
Todos
los animales han sido marcados; los más pequeños mediante microchips,
y el resto mediante pequeñas hendiduras en las placas laterales. Una treintena
de tortugas de diferentes tamaños han sido equipadas mediante radioemisores
con el fin de realizar un seguimiento más detallado de su evolución, y
poder así obtener resultados fiables sobre su adaptación a la libertad.
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