Miembros del grupo de anillamiento de ANSE participan en un estudio sobre la migración de las agachadizas invernantes en la Región de Murcia

Agachadiza común capturada para su anillamiento y dotada con un geolocalizador. Foto: Juan Fernández-Elipe Rodríguez

Agachadiza común (Gallinago gallinago) capturada para su anillamiento y dotada con un geolocalizador. Foto: Juan Fernández-Elipe Rodríguez

En el proyecto, que se desarrolla desde hace varios años en la desembocadura de la rambla del Albujón (Los Alcázares), participan miembros de los grupos de anillamiento Troglodytes (Madrid), ANSE (Murcia), GADE (Elche) y un investigador de la Universidad de Groningen (Países Bajos).

Agachadiza chica capturada para su anillamiento y dotada con un geolocalizador. Foto: Juan Fernández-Elipe Rodríguez

Agachadiza chica (Lymnocryptes minimus) capturada para su anillamiento y dotada con un geolocalizador. Foto: Juan Fernández-Elipe Rodríguez

Con el estudio se pretende obtener información sobre las estrategias migratorias seguidas por una población invernante de agachadiza común (Gallinago gallinago) y agachadiza chica (Lymnocryptes minimus) en la Región de Murcia. Debido a su comportamiento críptico, poca información se ha obtenido sobre sus movimientos migratorios, siendo el conocimiento de éstos de gran importancia para la localización de lugares de interés para la especie y por consiguiente su conservación.

La obtención de esta información se logrará gracias a la colocación de un geolocalizador en la pata del ave usando como soporte una anilla de plástico. Estos geolocalizadores, de apenas un gramo de peso, disponen de un sensor de luz y un reloj interno, que almacena la duración del día y la noche así como la hora local del amanecer y atardecer. Con estos datos, posteriormente y mediante programas informáticos especializados, se consigue extraer la latitud y longitud de cada día de viaje del ave en cuestión. Todo ello sólo es posible si el dispositivo se recupera, es decir, el ave debe ser recapturada. Es por ello que la recuperación de sólo unos pocos de estos dispositivos es muy valorada, no sólo por la dificultad respecto a probabilidades de recaptura, sino por la inédita información que albergan.

Zona de estudio cerca de la desembocadura de la rambla del Albujón. Foto: Juan Fernández-Elipe Rodríguez

Desde el pasado invierno de 2013, las capturas se han visto reducidas drásticamente. Ésto se ha debido posiblemente a que no se llevaron a cabo los trabajos de desbroce y limpieza de la vegetación en la zona de estudio a finales del verano, como en años anteriores. Como consecuencia, las aves de estudio han reducido su fidelidad a la zona debido a la mayor densidad y estructura del carrizo durante su estancia en los meses de otoño-invierno, además de otros posibles factores que desconocemos.

Por consiguiente, hasta el momento se han recuperado únicamente 5 individuos con geolocalizador de los 30 que fueron colocados, 3 agachadizas comunes y 2 agachadizas chicas. Además, se da la circunstancia de que una de las agachadizas chicas no fue recapturada en la rambla, si no que fue cazada en Francia mientras migraba hacia el sur. La Oficina Nacional de Caza y Fauna Silvestre francesa ONCFS (Office national de la chasse et de la faune sauvage), se puso en contacto con los responsables del proyecto para enviar el geolocalizador. En el 2014 tampoco se realizaron los trabajos de desbroce y limpieza de la zona a finales del verano, por lo que esperamos iguales resultados afectando negativamente al proyecto de investigación en curso.

Los geolocalizadores de las aves recapturadas aportaron información muy interesante, ya que todas ellas se han reproducido al norte de Rusia, a miles de kilómetros de su zona de invernada en la costa murciana.

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