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INSPECCIÓN COSTERA DE AVES ORILLADAS (ICAO) Un año más la Inspección Costera de Aves Orilladas se desarrolló durante el mes de marzo, coordinada a nivel nacional por el GIAM (Grupo Ibérico de Aves Marinas, dependiente de la SEO). Este seguimiento tiene marcado carácter conservacionista, aportando valiosos datos sobre el estado de las aves marinas y las posibles causas de su mortalidad. Realizada de forma sistemática durante toda la década de los noventa ha aportado para nuestra Región, valiosos datos sobre la mortalidad y sus causas en las aves marinas, especialmente las buceadoras del Mar Menor.
Las aves buceadoras Cormorán Grande, Zampullín Cuellinegro y Somormujo Lavanco, suman 15 aves y representan el 52% del total. La lista de especies afectadas se completa con la Gaviota Reidora (3 aves). El Somormujo Lavanco, el Cormorán grande y la Gaviota Reidora están en las densidades encontradas en los últimos años. Mientras que el Zampullín Cuellinegro disminuye su densidad por debajo de la media, la Gaviota Patiamarilla ha registrado su máximo en todos los años de Inspección. Las redes continuan siendo el principal factor de mortalidad para las aves en el Mar Menor, con 9 enmallamientos reconocidos (creemos que el resto de orillamientos también se deben a esta causa en su gran mayoría), resultado similar al de otros años. Participaron un total de 12 personas, pertenecientes a: ANSE y Taller de Naturaleza (CIAMA-UP).
INSPECCIÓN
COSTERA DE AVES ORILLADAS (ICAO) EN LAS COSTAS DE MURCIA (S. E. DE ESPAÑA)
El presente informe es la ponencia presentada al II Congreso de
la Naturaleza de la Región de Murcia (septiembre/1997), por la Secretaria
de Investigación de ANSE-Cartagena. Introducción y Objetivos.
ANSE realizó de una manera poco intensiva Inspecciones Costeras
en 1980, 81, 82 y 83. Es a partir de 1990 cuando éstas se intensifican,
coincidiendo con la coordinación que el GIAM (Grupo Ibérico de Aves Marinas)
realiza en toda España. Es la Sociedad Ornitológica Danesa (IBBS) la que
lo coordina internacionalmente. De la denominación inicial “Inspección
Costera de Aves Petroleadas”, pasa a nombrarse como “Inspección Costera
de Aves Orilladas” (ICAO), cuyo objetivo es el aporte de datos sobre el
estado de conservación de nuestras aguas costeras, utilizando como índice
las poblaciones de aves marinas y sus factores de mortalidad. La utilidad
de las aves marinas como herramienta para detectar la contaminación marina
fue reconocida por las Convenciones de Oslo y París para la Prevención
de la Contaminación Marina (OSPARCOM)
Los datos fueron recogidos por un nutrido grupo de naturalistas
de diversas asociaciones de defensa ambiental, participantes en el Taller
de Naturaleza de la Universidad Popular de Cartagena (CIAMA-UP), así como
por otras personas a título individual, resultando un trabajo colectivo.
Las asociaciones ecologistas fueron: ANSE (Asociación de Naturalistas
del Sureste), GNMM (Grupo Naturalista del Mar Menor) y La Garba Ecologista
de Aguilas.
Presentamos los resultados de 8 años (1990-1997) de salidas, más
de 255 km recorridos y 154 aves encontradas.
La Región de Murcia está bañada por dos mares, Mediterráneo y Mar
Menor, que bordean durante 274 km sus límites marítimos peninsulares y
en 16 km los insulares (CENTRO REGIONAL DE ESTADISTICA, 1999).
El Mar Menor es una laguna salada de unos 135 Km2 de
superficie, un perímetro de 58 Km, una longitud máxima de 21 Km, una anchura
de 10 Km, una profundidad media de algo menos de 4 m y máxima de 6,5 m,
estando casi cerrado al Mediterráneo por La Manga, una barra arenosa de
22 Km de longitud que permite una comunicación hídrica con el Mar Mediterráneo
a través de las golas (canales naturales) alteradas artificialmente en
los últimos treinta años (VICTORIA, 1983; VARIOS, 1990). Sus aguas limitan
con cuatro municipios, estando urbanizada a casi lo largo de todo su perímetro,
exceptuando las áreas de Salinas de Marchamalo, Lo Pollo y El Carmolí
por el sur, la Veneziola, entre las Encañizadas y el Molino de Quintín,
por el este, y la Playa de la Hita-Punta Galera al oeste. Tanto sus características
físico-químicas, como biológicas están ampliamente recogidas en la bibliografía
existente, por lo que no insistiremos en ello.
El esfuerzo pesquero en el Mar Menor, según observaciones propias,
aumenta durante los meses de noviembre a enero, coincidiendo con la realización
inmediatamente posterior con las salidas ICAO, y se realiza en tres zonas
especialmente: en el norte, entre los dos molinos de las Salinas de San
Pedro y la Veneziola (extremo norte de la Manga), y por el sureste en
el “Vivero”.
Las redes denominadas “paranzas” podrían ser las responsables,
en su mayor parte, de la mortandad registrada, por lo que deberían ser
sometidas a una futura y especial vigilancia.
El área de estudio se dividió en dos áreas: Mar Menor y Mar Mediterráneo,
tres espacios para cada área, y diferentes zonas en cada espacio (Tabla
1), para la realización de las inspecciones. Metodología.
Las inspecciones costeras se desarrollan coordinadamente en toda
Europa el último fin de semana de febrero, aunque son válidos los datos
recogidos una semana antes o una semana después (las fechas de censo son
siempre las mismas todos los años).
Las inspecciones se realizan recorriendo desde la línea donde baten
las olas ese día hasta la última línea de arribazones. Se debe prospectar
cuidadosamente la orilla debido a que la arena y otros arribazones pueden
casi enterrar el ave, ocurriendo que a veces solo es visible alguna pluma,
o el mar introducirle entre las piedras de los numerosos diques que jalonan
las playas. También el olor es útil para localizarlos. Se recorren, especialmente,
las playas donde el mar arroja material, rellenando una ficha por zona,
donde se apuntan todos lo datos que se consideran interesantes: edad,
sexo, estado, causa muerte,... Es muy importante, retirar siempre el ave
de la orilla, enterrarla lejos de la misma o, mejor, echarla en un contenedor
de basura. Así evitamos posibles repeticiones en sucesivos censos. Resultados.
Entre el Mar Menor y el Mar Mediterráneo existen grandes diferencias
(Tabla 2), acumulando el Mar Menor el 91 % de las aves orilladas y apareciendo
un ave cada kilómetro, mientras que en el Mediterráneo debemos caminar
casi 10 km para encontrarla. La zona con menor mortalidad se localiza
desde La Azohía hasta Aguilas, con valores de un ave cada 25 Km.
En el Mar Menor hay grandes diferencias en los resultados entre
las distintas zonas, así como en la misma zona pero en diferente año.
En éste último caso encuentran variaciones interanuales entre 0 y 2,3
Aves/Km, llegando incluso a un máximo de 0 y 8,75 Aves/Km.
En la Tabla 3 se muestran, para toda la zona de estudio, las especies
con mayor mortalidad y el número de aves encontradas, según años. A éstas
hay que añadir otras con una menor incidencia (un sólo individuo, excepto
dos para la Focha) que son Puffinus
puffinus, Sula bassana, Phoenicopterus ruber, Mergus serrator, Charadrius
alexandrinus, Fulica atra, Numenius arquata, Athene noctua, Alcedo atthis
y Sturnus unicolor. Tabla
3.
Volvemos a encontrar grandes diferencias, entre ambos mares, pero
esta vez en cuanto al tipo de especies afectadas. Así, mientras el Mediterráneo
son Gaviotas y Alcas principalmente, en el Menor no se encuentra ningún
Alca y si una gran variedad de especies (Tabla 4) dominada por las buceadoras.
Las causas de mortalidad conocidas se muestran en la Tabla 5. Mientras
en el Mar Menor es el ahogamiento en redes de pesca la causa mayoritaria
de mortalidad, en el Mediterráneo es el petroleado la más importante.
En el 95, en el Mar Menor, 2 aves petroleadas se encontraron junto a las
instalaciones militares antiguas de la Marina del Carmolí. A pesar del
escaso número de ocasiones en las que se pudo comprobar con seguridad
la causa de la muerte, estamos convencidos de que en casi todas fue el
ahogamiento en redes de pesca. Esto es debido a que son especies buceadoras
las que mayoritariamente se encuentran, que la mayoría se localizan en
zonas con un esfuerzo pesquero muy alto y superior al resto, así como
que muchas aparecen en los mismos lugares donde se encuentran redes caladas
o donde se sacan éstas a la playa. Además, el 95 % de los enmallamientos
se localizan en el Mar Menor y menos del 5 % en el Mediterráneo.
Por grandes áreas, en la Península, diferenciamos entre la costa
Cantábrica (también Galicia), Mediterránea y Atlántica.
Según datos obtenidos en diferentes años, la fachada mediterránea
es la que presenta menor mortalidad de aves, oscilando entre 0,1 y 0,2
Aves/Km a inicios de los ochenta, mientras que en el Cantábrico los datos
son muy superiores, con valores medios de casi 8 Aves/Km. Valores medios
(3,9 Aves/Km) arrojó la fachada Atlántica andaluza (DE JUANA, 1985; BERMEJO,
1985). Los valores mas elevados los presentó Portugal 18,86 Aves/Km (con Rissa tridactyla: 1011 aves, Alca torda 599 aves y Oceanodroma
leucorrhoa 105, como las especies más abundantes) y Euskadi 15,79
Aves/Km (Rissa tridactyla 781, Alca torda
82 y Uria aalge 71), en la campaña
83/84. (BERMEJO, 1985; TEIXEIRA, 1985). Estos datos han de ser tomados
en el contexto de grandes temporales de invierno, que pudieron aumentar
la mortalidad grandemente respecto a años más “normales”.
Parece existir un incremento en la región mediterránea, a inicios
de los noventa, alcanzando hasta 0,34 en el 91 (ARCOS, 1991). Los valores
arrojados en el área mediterránea murciana (0,11 Aves/Km) la sitúan en
los niveles más bajos conocidos de todo el mediterráneo, presentando unas
ligeras variaciones interanuales entre 0 y 0,28 Aves/Km.
Las implicaciones, en el ámbito de conservación, de este tipo de
estudios deberían ser nuestro mayor estímulo en el esfuerzo para obtener
unos resultados exactos y reales que ayuden a la elaboración de propuestas
de actuación correctas y más eficaces. La solución al problema detectado
pasa por un conocimiento más exhaustivo y sobre todo por una divulgación
del problema ante las instancias pertinentes de la Administración y colectivos
implicados. Agradecimientos.
Este trabajo no se hubiera podido realizar sin la participación
desinteresada de los colaboradores, por cuyo elevado número es imposible
nombrar a todos. Sin embargo si me gustaría destacar la labor de coordinación
realizada por José Manuel Fernández López, Francisco López de Haro, Diego
Ruiz Orenes y, muy especialmente, Juan Carlos Blanco Gago que ayudó a
mejorar sustancialmente este trabajo. Clave especies: Podcri: Podiceps cristatus (Somormujo Lavanco). Podnig: Podiceps nigricollis (Zampullín Cuellinegro). Phacar: Phalacrocorax carbo (Cormorán Grande). Larrid: Larus ridibundus (Gaviota Reidora). Larcac: Larus cachinnans (Gaviota Patiamarilla). Stesan: Sterna sandvicensis (Charrán Patinegro). Alctor: Alca torda (Alca).
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ANSE
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