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LA
CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA EN CARTAGENA ANTE EL SIGLO XXI. La mayoría de los cartageneros han olvidado ya aquel dicho popular de Cartagena, montes sin leña... que durante tantos años ha sido empleado para denostar de forma cuanto menos grosera a una Comarca Natural que, por el contrario, conserva un enorme patrimonio natural y cultural. Siguen siendo igualmente mayoría los que, acostumbrados a los múltiples ejemplos y denuncias probablemente aquí las organizaciones de defensa de la naturaleza tengamos bastante culpa- por actividades contaminantes y destructivas de nuestros campos, montes y costas, tienen la impresión de encontrarse en un entorno geográfico carente de valores naturales significativos. Nada más lejos de la realidad. Si nos limitásemos al interés paisajístico, la costa de Cartagena se sitúa entre los lugares de mayor belleza de todo el litoral mediterráneo español, y además conserva algunos de sus parajes mejor conservados. Si tenemos en cuenta aspectos botánicos, las sierras litorales de Cartagena destacan por su vegetación iberonorteafricana, de distribución limitadísima en el continente europeo, como el famoso araar, y con especies endémicas (únicas a nivel mundial) como el Limonium carthaginense. Aunque los grandes vertebrados desaparecieron durante la Edad Media, llegando alguno de ellos hasta este siglo como ocurrió con la foca monje, las poblaciones de aves rapaces (Águila perdicera, búho real y halcón peregrino) son importantes, y también lo son las de algunas especies de aves marinas como la Gaviota de Audouín o el Paíño mediterráneo. Un pececillo endémico del levante español, el Fartet, subsiste aún en algunos humedales del entorno del Mar Menor, donde comparte hábitat con numerosas de aves acuáticas. En el litoral sumergido, enclaves como Cabo de Palos-Islas Hormigas o Cabo Tiñoso-La Azohía cuentan con una gran diversidad de vida marina, de las mayores del levante, mientras que praderas de Posidonia oceánica (el bosque sumergido) como las de la costa de Calblanque destacan por su magnífico estado de conservación.
Si bien es cierto que la última década ha abierto los ojos de políticos
y ciudadanía en general sobre algunas de estas riquezas, especialmente
en lo que se refiere al patrimonio histórico y arqueológico, la ceguera
sigue siendo mayoritaria sobre la necesidad de, al menos, mostrar el mismo
interés por la conservación y recuperación de una naturaleza de enorme
singularidad a escala regional e internacional. Actualmente, la Comarca cuenta con dos de los más emblemáticos espacios costeros protegidos de la Región de Murcia, Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar y Calblanque, Monte de Las Cenizas y Peña del Águilas, ambos declarados Parque Regional, y ambos, también, resultado de largos años de lucha de las organizaciones de defensa de la naturaleza para evitar proyectos urbanísticos e impactos diversos que amenazaban con su casi completa destrucción. Y es que la conservación de la naturaleza de la Comarca es una historia de acciones de protesta, campañas divulgativas, multitud de denuncias administrativas y judiciales, ...., como muy bien refleja el conjunto del Mar Menor. Estos precedentes son fundamentales para comprender mejor el futuro. El litoral de Cartagena contará pues con tres Parques Regionales:
Además, el Mar Menor deberá contar con un Red de Paisajes Protegidos que protegerá los últimos enclaves sin urbanizar de la ribera de la laguna, y también las islas interiores (El PORN está ya aprobado inicialmente). El conjunto del Mar Menor está declarado actualmente Zona Húmeda de Importancia Internacional RAMSAR (único enclave de la Región de Murcia con esta figura de protección), aunque todavía no ha sido reconocido como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPAs) a escala europea. Todas las islas del litoral mediterráneo de la Comarca están declaradas espacios protegidos, aunque se carece de medidas de conservación alguna, que tendrán que arbitrarse en el futuro. Dos de ellas, Grosa y Las PalomaS, reúnen criterios para ser declaradas ZEPAs. La Sierra de La Fausilla, en Escombreras, reúne igualmente criterios ZEPA, como ha sido reconocido en diversos informes incluso de la propia Comunidad Europea. El área de Cabo Tiñoso-La Azohía deberá declararse Reserva Marina, como ya reconocen de hecho multitud de informes y documentos de la Comunidad Autónoma. Todos estos lugares están incluidos, además, en la propuesta de Lugares de Importancia Comunitaria remitida por la Comunidad Autónoma a Bruselas, en la que también se incluyen las praderas de Posidonia de las costas de La Manga y Calblanque, además del Cabezo de Roldán y sus rededores. O lo que es lo mismo, nuestra Comarca tendrá el reconocimiento que le dará su inclusión en la Red natural 2000, de espacios protegidos de Europa. Es decir, la mayor parte del litoral de la Comarca de Cartagena contará en los próximos años, si las presiones en su contra no lo impiden, con una o más figuras legales de protección, lo que requerirá de medios humanos y materiales para garantizar su adecuada gestión. Por otra parte, este reconocimiento generará un importante aumento de demanda de uso, fundamentalmente turístico, sobre estos enclaves, que será necesario regular. Pero mientras todo esto llega, numerosos enclaves, como ocurre con los paisajes protegidos del Mar Menor, siguen recibiendo vertidos ilegales, o ven como se levantan nuevos complejos urbanísticos en sus inmediaciones, o surgen proyectos megalómanos, como el de ampliación de la dársena de Escombreras, de gravísimo impacto ambiental, buena parte de ellos alentados por las mismas Administraciones, dirigidas por gobernantes verdaderamente ciegos ante la pérdida de un recurso patrimonial que, a la larga, resulta vital para asegurar un modelo diferente de desarrollo basado en un concepto que, no por muy mal manejado, haya perdido sentido, la sostenibilidad económica y ambiental. La dotación de agentes forestales sigue siendo ridícula, y apenas llega para vigilar los espacios que cuentan con una normativa clara de gestión, no funcionan las Juntas Rectoras de ninguno de los Parques Regionales, en las que se tenga en cuenta la opinión de los distintos sectores en la protección de los espacios naturales, se carece de una vía de colaboración entre las administraciones regional y local que desarrolle proyectos conjuntos y evite contradicciones, resulta evidente el desprecio, cuando no rechazo, de la mayor parte del empresariado hacia la conservación de la naturaleza de la comarca, debido a las limitaciones que supone para proyectos claramente negativos para el medio ambiente, faltan proyectos concretos de restauración ambiental que devuelvan la naturalidad de enclaves que podrían tener un gran uso turístico, como todo el entorno del Mar Menor...
Falta, en definitiva, que abramos los ojos y nos demos cuenta que, la
Naturaleza, y nuestra relación con ella, debe cobrar en el milenio que
se avecina una importancia significativamente mayor que la que ha
tenido en nuestra Comarca desde hace siglos. Nos va en ello el futuro.
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ANSE
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