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Río Segura: Historia de una degradación

(La domesticación permanente)

 La cuenca

Con el concepto de Cuenca Hidrográfica se alude, no sólo a la propia del río, sino también al conjunto de afluentes, ramblas y acuíferos que, repartidos a lo largo de su eje central, distribuyen sus caudales en ambas márgenes y tienen una conexión directa o indirecta con él.

El Segura nace en la sierra que lleva su nombre, en el extremo suroriental de la provincia de Jaén y desemboca en la Gola del Segura, Guardamar, en la provincia de Alicante tras recorrer 225 kilómetros. Aunque la mayor parte de su cuenca la forma la Región de Murcia, son seis la provincias que la integran: Granada, Jaén, Almería, Albacete, Murcia y Alicante. Aunque no forma parte de manera natural de la estructura física del Segura, el Trasvase del Tajo se incorpora en la provincia de Albacete, vertiendo sus aguas, transportadas durante cerca de trescientos kilómetros, directamente en el embalse del Talave, en la cuenca media del río Mundo.

Aguas abajo, el Azud de Ojós, presa construida en 1975 para derivar las aguas del Trasvase Tajo-Segura, marca la decadencia del río Segura: A partir de Ojós, una mínima parte del caudal continúa por el cauce, mezclado con aguas residuales urbanas e industriales, el resto es derivado  por la derecha hasta el Canal de Crevillente y desde éste al embalse de La Pedrera, en Alicante, y hacia la izquierda el agua es conducida para regar los campos de Lorca y Almería.

La entrada en la provincia de Alicante marca el inicio de la Vega Baja. A partir de aquí, el Segura como tal desaparece definitivamente para dar paso a una verdadera cloaca encauzada donde el agua que apenas llega se convierte en un denso lodo maloliente. Por el último tramo los caudales esporádicos que circulan son aguas residuales, empleadas para  usos agrícolas sin cumplir ni remotamente los parámetros de calidad requeridos para ello.

 La ecología

Una de las principales características del Segura es su  peculiar ciclo hidrológico. Nos encontramos en una de las zonas de menor precipitación media anual de la Península (inferior a los 300 mm/año de media), donde además existe una aridez creciente a medida que nos desplazamos a lo largo de la cuenca.

El reparto de lluvia a lo largo del año es bastante desigual, concentrándose en otoño y a veces también en primavera, aunque los ciclos anuales no se repiten en absoluto de manera homogénea y a largos años de sequía, les suceden a veces años de grandes inundaciones. De todas formas estos ciclos naturales ya no corresponden a la realidad: El variable caudal de agua que discurre por el cauce depende ahora de los desembalses para riego, ya que esta cuenca es una de las más reguladas del mundo.

 Las inundaciones, suavizadas en otros tiempos por bosques y vegetación ribereños ahora casi desaparecidos, cargadas de sedimentos que nutrían el suelo, fueron el origen de la fertilidad de la vega del Segura. Impidiendo totalmente este proceso mediante encauzamientos y represamientos, se evita que los periódicos aportes de nutrientes y el lavado de sales que las riadas traían consigo se produzcan. El resultado es un progresivo empobrecimiento del suelo, hasta límites insospechados.

 El Segura aún constituye un verdadero ecosistema fluvial y un vínculo muy importante en el flujo de especies animales y vegetales a lo largo de la mayor parte de su recorrido por la Vega Alta. Desgraciadamente esta función es ya inexistente en la Vega Baja y en buena parte de su Vega Media. Hasta hace unas décadas aún se podían ver peces nadando en el río a su paso por la capital murciana, en unas aguas mucho más limpias que las que sufrimos ahora.


Bosque de ribera (Foto: V. Hernández)

 A pesar de todo, todavía podemos encontrar en la Región de Murcia algunos tramos de imponente bosque de ribera, también llamado “bosque galería” por la disposición de su casi impenetrable y exuberante vegetación, compuesta por sauces, espadañas, cañaverales y carrizos en la franja más próxima al río. Algo mas alejados del cauce podremos encontrar olmos y  rosales silvestres. Chopos, álamos blancos, fresnos, zarzas y  tarays ocupan la franja intermedia.

Podemos aún ver el bosque de ribera entre Cañaverosa, vega arrocera de Calasparra y los Almadenes (Cieza). La fauna asociada a este ecosistema es de una gran riqueza, conservando todavía mamíferos tan emblemáticos como la nutria, aves como el martín pescador, el mirlo acuático, las lavanderas, o el ruiseñor; también anfibios, reptiles como los galápagos y peces como el barbo o la trucha.

 La problemática

Hoy el río Segura, soporta una de las mayores degradaciones de España y  Europa. Los dos factores de mayor peso son: La contaminación, (el más llamativo de sus impactos) y la sobreexplotación del agua (la clave para cualquier alternativa de soluciones seria). Otros problemas que no debemos perder de vista son las extendidas ocupaciones y roturaciones ilegales de las márgenes –que son Dominio Público Hidráulico-, los encauzamientos y entubamientos innecesarios (p.ej. el entubamiento del río Chícamo) y con ello la destrucción de la vegetación y bosque de ribera, a veces por parte incluso de la propia Administración que debería velar por su conservación.

Una posible nueva amenaza podría ser la construcción del túnel entre los embalses del Talave y el Cenajo si se derivasen más caudales de los previstos inicialmente para abastecimiento de agua potable, ocasionando con ello nuevas alteraciones.

Contaminación:

Afecta a toda la cuenca, pantanos incluido. Se sabe muy poco de la incidencia de la contaminación del río sobre la salud ya que no existen estudios que lo evalúen, pero resulta evidente que la ingesta directa del agua, desde la vega media aproximadamente, supondría el ingreso directo en un centro sanitario. Por otro lado, las altas concentraciones de materia orgánica consumen el oxígeno del agua asfixiando a las formas de vida existentes, y provocan por su descomposición emanaciones del corrosivo y maloliente gas sulfhídrico (junto con otros compuestos volátiles).

Según el Libro Blanco del Agua la cuenca del Segura contamina sus aguas como si tuviera cuatro veces su población real, es decir, aproximadamente como 4,7 millones de habitantes, cuando apenas sobrepasa el millón. Según un estudio encargado por la Comisión Pro-Río a la Universidad de Elche, el Segura acumula un grado de contaminación  por materia orgánica 250 veces superior al  permitido por la Ley de Aguas.

Contaminación Industrial:

En  Murcia y en las localidades ribereñas que la rodean se concentran la mayor cantidad de industrias de la cuenca, en su mayoría alimentarias como cítricas, cárnicas y conserveras, con vertidos cargados de materia orgánica, y muchas veces alta conductividad (indicadora de alta salinidad), que provoca con su putrefacción malos olores y la asfixia de la vida del río. También las industrias del encurtido (aceitunas, pepinillos) poseen un vertido con alta carga de materia orgánica y además una altísima conductividad por las salmueras que actualmente vierten sin ningún tratamiento. Además tenemos las industrias del curtido ubicadas en la ribera del río Guadalentín, en Lorca, al que vierten sus aguas residuales con tintes, materia orgánica, cromo, sales...También encontramos en el Segura los vertidos de buen número de variopintas industrias químicas.


Vertidos de las industrias de curtido en Lorca (Foto: V. Hernández)

Todas estas industrias nunca han depurado sus vertidos aunque sabían de su ilegalidad y muchas amenazaban con cerrar si se les obligaba a ello. Ahora, buen número de ellas se han adherido a “Convenios de Adecuación Ambiental” con la Consejería de Medio Ambiente de la Región de Murcia, como conserveras o empresas del curtido. Estos Convenios de Adecuación marcan unos plazos y niveles de contaminación permitidos en el vertido, aunque su grado de cumplimiento no está siendo el esperado, al menos de momento. No sabemos que ocurrirá con las empresas que ni siquiera están dentro de estos convenios.

Contaminación Urbana:

 Los vertidos de origen urbano siguen en la lista de fuentes contaminantes. Las depuradoras municipales existentes que también reciben la gran mayoría de los vertidos industriales, pero sólo depuran una pequeña parte de las aguas residuales. Hoy contamos con 70 pueblos y ciudades ribereñas que no depuran sus aguas residuales.

La Directiva Comunitaria 91/271 de Saneamiento de Aguas obligaba a depurar todas las aguas residuales de los municipios con una población equivalente de más de 15.000 habitantes antes del 31 de diciembre del año 2000, es decir, aunque el municipio tenga 3.000 personas, si tiene industrias que contaminen como 12.000. El incumplimiento de esta Directiva en muchos municipios ribereños es manifiesto, ya que en unos casos las nuevas depuradoras no han sido construidas todavía o funcionan incorrectamente, como ocurre con Molina de Segura o Las Torres de Cotillas. También la capital murciana depura sólo parcialmente sus aguas residuales al no tener terminados sus colectores.

 


El Río Segura a su paso por las ciudades de Murcia y Orihuela bajan como una auténtica cloaca. Los métodos utilizados para erradicar los malos olores sólo sirven para "maquillar" un problema mucho más grave. (Foto: M. Coy)

Aunque varias nuevas depuradoras están en proyecto o construcción, hasta ahora la mala gestión municipal, el mal diseño y los vertidos industriales han hecho que las depuradoras municipales queden bajo mínimos o fuera de servicio al poco tiempo de su entrada en funcionamiento. El cauce concentra a lo largo de toda su cuenca un verdadero rosario de bocas de alcantarillado que vierten sus aguas sin depurar a la cloaca a cielo abierto en que se ha convertido el Segura.

Contaminación Agraria:

Por último, los sistemas de producción agrícola intensiva demandan elevadas cantidades de fitosanitarios y fertilizantes que, en numerosas ocasiones, son empleados en cantidades y concentraciones innecesarias. Una vez en el suelo son arrastrados por el agua. Al final, el agua residual sobrante regresa al río llevando grandes cantidades de plaguicidas (insecticidas organofosforados y organoclorados, herbicidas, fungicidas...) nitratos y otros compuestos tóxicos o eutrofizantes.

Pero si las cifras de contaminación son escalofriantes, tanto o más lo son la desidia ante el problema de las Administraciones locales y autonómicas, junto a la  mala gestión que por parte de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), dependiente del Ministerio de Medio Ambiente se ha venido realizando.

Sobreexplotación:

Llegó a niveles inadmisibles tras la construcción del citado Trasvase. Paradójicamente, aquello que prometía ser una nueva fuente de riqueza, un elemento más de impulso al desarrollo económico de la zona, se  ha convertido, veinte años después, en el principal factor desencadenante de buena parte del déficit hídrico que padece la cuenca :

Con el  Trasvase, las grandes expectativas generadas, pusieron en marcha una frenética transformación del secano en regadío muy por encima de las verdaderas posibilidades que los nuevos caudales ofrecían. Por increíble que parezca, la llegada del Trasvase, convirtió una sequía eventual y episódica en permanente. No debemos olvidar que más del 80% del agua que se consume se destina al regadío.

Los caudales trasvasados desde el Tajo tenían que paliar la falta de agua del regadío en las vegas media y baja, y servir para el abastecimiento humano. No se contemplaba la transformación de tierras, aunque la realidad fue muy distinta: Las mejores predicciones calculaban en 1000 Hm/año los aportes del Tajo pero nunca se cumplieron. La media trasvasada nunca ha superado los 300 Hm3/año. Sin embargo, las ampliaciones de regadío se  incrementaron en 53.000 has. sobre aquella predicción que estimaba unos aportes de 1000 Hm3. Los regadíos ilegales siguen aumentando año tras año. Además nos permitimos el lujo de permitir la proliferación de campos de golf. No es necesario un gran esfuerzo mental para extraer conclusiones.

Además buena parte de las explotaciones agrícolas y también industrias como las conserveras (que consumen enormes cantidades de agua), cubren sus demandas de agua mediante la extracción de agua subterránea. Cada vez  las aguas procedentes de estos acuíferos tienen mayores niveles de salinidad, lo que repercute en el vertido y por tanto en el río y en  las tierras regadas. En actualidad los niveles freáticos han descendido tanto que, además, peligra en algunos casos la estabilidad de zonas urbanas situadas sobre los acuíferos.

 Las soluciones

• La puesta en marcha efectiva de normativa de saneamiento de aguas en la Región de Murcia, acompañada a nivel estatal de un Plan de Saneamiento Integral del Río Segura, que consiga de manera eficaz la depuración de las aguas residuales urbanas e industriales

El rechazo de los nuevos trasvases como solución, sobre todo macro-trasvases como los previstos en el Plan Hidrológico Nacional, con enormes costes ambientales. Los trasvases (y también su posibilidad) generan  perspectivas que provocan un crecimiento indiscriminado de los regadíos, lo que acaba creando un déficit de agua, siendo un círculo vicioso. También pensemos que es un disparate ecológico la idea de que “el agua se pierde en el mar”, ya que el agua de los ríos al llegar al mar le aporta sus nutrientes y sedimentos.

• La instalación en lugares estratégicos de más puntos de muestreo y control de vertidos de la red SAICA (Sistema de Alerta e Información de Calidad de Aguas) para controlar con mayor rapidez los focos de contaminación, la reutilización de los caudales en las industrias hasta donde sea posible en condiciones de calidad y la optimización del consumo de agua.

• La mejor dotación y ampliación de los servicios de inspección y la aplicación del régimen sancionador, por vía administrativa y penal, para controlar adecuadamente los vertidos y extracciones ilegales.

• La búsqueda, utilización y fomento de las variedades agrícolas con menor consumo de agua, la prohibición efectiva del crecimiento indiscriminado de regadíos y paulatina eliminación de regadíos ilegales, la implantación de sistemas de riego y variedades agrícolas que busquen el ahorro de agua y de los sistemas de producción ecológica. También la reparación de las conducciones de aguas, empezando por el canal del Trasvase Tajo-Segura, que evitaría las pérdidas del 40-50 % que se producen ahora.

La restauración y conservación de los cauces y márgenes naturales. La vegetación y bosque de ribera, que además de tener  gran valor ecológico, resulta una pantalla natural que frena las avenidas. Es preciso el deslinde y amojonamiento del Dominio Público Hidráulico. 

• La presencia de un caudal ecológico estimado en 4m3/seg para mantener la capacidad de autodepuración del río, que posteriormente debería ir en aumento hasta valores medios de 8m3/seg, unos 250 Hm3/año. El caudal ecológico debe ser una prioridad y no debe ser afectado por los caudales destinados a riego.

• El establecimiento de nuevas estrategias y políticas que permitan una gestión del agua basada en el uso racional de los caudales existentes, encaminada a paliar los periodos de sequía climática, en lugar de la gestión centrada en buscar satisfacer a toda costa una demanda cada vez más insaciable.

Todo este conjunto de medidas correctoras propuestas precisa de una nueva cultura del agua, basada en los modelos socioeconómicos del desarrollo sostenible.


Foto: Magdalena Martínez


 

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