ANSE denuncia la excesiva presión de la pesca en el Mar Menor

La Asociación de Naturalistas del Sureste denuncia que el número de redes caladas en el Mar Menor se ha incrementado notablemente en los últimos cinco años. Paralelamente al incremento del esfuerzo pesquero, ha aumentado el número de aves acuáticas que perecen ahogadas en las redes. ANSE apoya la pesca artesanal pero insta a que esta se realice sin comprometer la biodiversidad y los recursos pesqueros.

Miembros de la Asociación de Naturalistas del Sureste ha recorrido recientemente el Mar Menor geo-localizando mediante GPS todas las redes caladas en la laguna. En total, se detectaron 223 redes, el doble de las detectadas en 2007 (cuando ANSE realizó el primer conteo invernal de redes, coincidiendo con la realización del Censo Invernal de Aves Acuáticas). Además, ANSE denuncia que casi una cuarte parte de las redes carecían de la matrícula obligatoria (puntos rojos de la imagen), lo que apunta a un notable volumen de furtivismo pesquero en el Mar Menor.

Según las estimaciones realizadas por la Asociación, en este momento hay calados un mínimo de 30 km de redes para la pesca en el Mar Menor, tan solo del tipo “paranza”, lo que constituye una presión pesquera desmesurada para una laguna con cuatro figuras de protección a escala internacional. Este incremento en el esfuerzo pesquero está teniendo efectos adversos sobre la biodiversidad y muy probablemente sobre los propios recursos pesqueros.

En este sentido, este año se ha detectado un notable incremento en la mortalidad de aves acuáticas buceadoras en el Mar Menor que perecen al enmallarse en las redes. Según los datos recopilados por diversos ornitólogos, este año han perecido, al menos, 334 aves acuáticas en el Mar Menor, en su mayor parte con signos de enmallamiento en las redes de pesca.

Según las estimas realizadas por ANSE, casi el 20 % de la población invernante de cormorán grande y el 3 % de la población invernante de zampullín cuellinegro ha perecido presuntamente por accidentes relacionados con la pesca. Si bien el cormorán grande no es una especie con especiales problemas de conservación, y su población se ha incrementado notablemente en los últimos años, la asociación recuerda que la comunidad invernante de aves acuáticas buceadoras (zampullín cuellinegro, somormujo lavanco y serreta mediana) constituye uno de los principales valores ambientales de la laguna y es objetivo de conservación de la ZEPA.

Por todo lo anterior, la Asociación de Naturalistas del Sureste se ha dirigido a la Dirección General de Ganadería y Pesca y a la Dirección General de Medio Ambiente de la Comunidad Autónoma para informar de la magnitud del problema y solicitar un mayor control sobre la actividad pesquera. Asimismo, ANSE ha solicitado que se declaren Áreas de Reserva Marina en una parte del Mar Menor y que se estudien con el sector pesquero medidas para minimizar la captura de aves buceadoras

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